Dominican Foundation CULTURARTE of New York

Como Me Miró Narciso
Por: Jorge Piña

Yo he de mirar lo que otros no han mirado
la imagen del sueño
la palabra del viento
la sonrisa del recuerdo
el pensamiento del mar
la locura de la bestia
el hombre
la ilusión del ensueño
el devaneo
la venganza del muerto
mi nombre
la inmortalidad de la vida
el delirio del hombre
la muerte
la noche oscura
el día claro como la noche
la noche en que todos perecemos
la fulguración sonriente infinita del día
que pasa como la bruma
el sol y tu sueño
río infinito que me sostiene
yo he de poseer la transparencia líquida del mar
su fisura perdida para siempre
su cansancio que
inventa agonías a la vida
yo he de mirarme
como otros me han mirado
con venganza desazón y miedo
como siempre me miro en el pensamiento
fabulador y huraño díscolo
como me miró narciso en espejo
impreciso y fugaz como su muerte evanescente
perdurable como el olvido
dulce y tierno como el deseo
como el sueño pasión y poesía
cuando desperté comprendí su secreto epitafio: la bondad de la mirada
soporta el rostro del hombre sin romperse.

La Mirada de la Tela
Por: Jorge Piña

A Elsa Núñez y Ángel Haché
Homenaje a nuestro territorio: Los sueños
De la mirada como objeto a minúscula
Jacques Lacan

Corpóreo del color y de la sombra
Inevitable línea espectral
Mirada donde el ojo mira
Su ser de miradas el cuadro
Lasciva visión especular
Que impone su tiempo eterno al ojo
Pintura ilusión que se desnuda
Esa nada significante escrito la tela
Signo y señal del miedo
Horror incesto voraz laberinto
Es la tela creo
El coloquio palpable
Espectro que me mira

El manto evasivo y suave que posee el pigmento
Boceto amatorio lápiz del papel la tinta
Nadie como la tela conoce la tela
Pintura en la pintura
Cuadro en el cuadro
Líneas del saber delirio
Paginas del color deseo
Poema que se lee a sí mismo
Ojo aposento abierto
Ojo detrás del ojo
Medito en la tela
Y me encuentro en la mirada
En el espacio tiempo del ser
En el ser-de-la-nada
En el ser-para-la-muerte
Leo la tela
Y como en el sueño veo
El lenguaje del tiempo
Poema onirismo
Magia pintada es la tela
Imagen universal de la infancia
Otredad permutada del dolor
Orbita horizonte abierto
Pienso la tela
Y sucumbo en su mirar
Nunca la tela fue tan vasta como ahora
Óleo, rostro, acuarela
Terror del dibujo
Y acrílica máscara
Antifaz del pincel
Ser fálico
Lienzo penetrado en la paleta
Inmóvil recuerdo impronunciable el cuadro
Pienso en la tela
Y me encuentro a mí mismo mirándome
La tela me construye en su mirar
Es el ojo que mira color, forma y sombra
En la tela
El color es presente eterno
Y bebe su misma líquida transparencia

Por qué al pensar la pintura
En el rostro del otro me encuentro
Por qué en su texto hay sueños
Hoy me desgarro en la luz
Llanto en la luz soy
Pensamiento figura abstracción
Sombra loco inmortal y tierno
Realismo mágico aventurero impresión

Así
Si me miro en la tela me encuentro en la mirada
Porque en la pintura tela
Invento el olvido, la nada y el sueño

Metapoema del Caribe
Por: Jorge Piña
(a Carlos Gómez Doorly, a Yiyo Robles y a Gerci Mella por el encanto y la locura y el exorcismo de mis demonios)

Al escribirme en poemas
Soy garganta encendida
Mandíbula hinchada
Sueño que sueña la muerte
Sol siniestro
Mirada espeluznante
Cuerpo imantado en el suicidio
Palabra
Rostro del fuego
Al escribirme en poemas
Mi mano grita:
Ay mi mujer-mi cuero-mi isla-mi todo
Golpe voraz
Tierra que soy
Miseria perdida
Cuerpo entre tumbas
Un abismo
Sostén de ternuras soy

Tierra, Tierra, Tierra

Y la noche se pierde para siempre
Qué martirio encontré al dejar tu presencia
Ron pervertido
Mano que sufre
Soliloquio de Ciguapas
Cigua palmera embrujada en el oro

Al escribirme en poemas
Mi llaga canta:
Ay mi mujer-mi isla-mi cuero-mi todo
Ocurrió la vida como apagar la muerte
O cerrar los cielos
Nunca antes supe de mi infierno
Si morí – viví o soñé
Sólo ahora la repienso
500 años
Y qué

Ay mi mujer-poema-isla-cuero-todo
Parece mentira
Abandono exterminio
Recién ahora me descubrí a mí mismo
Cuando todo me queda
Dolor juventud y el tiempo

Ay mi mujer-Poema-isla-cuero-todo
Mañana
Gaviotas negras
Enseñando leñas a las palomas
Rabia
Qué temor me procura

Coño

Qué nada me piensa
Porqué sufro cuando lo bello me asecha
Voy a matar a la muerte poeta

Ay mi mujer-poema-isla-cuero-todo
Mío en mi cuerpo
La isla me llama
Ven mulata percute conmigo
Indio
Blanco
Beban mis senos

Ay mi mujer-mi poema-mi cuero-mi isla-mi todo

Al escribirme en poemas soy
Mundo olvidado que quiere ser Dios

Poema de las Resonancias
Por: Jorge Piña
A I. S.
Por percibir las otras resonancias

Repetir internos callados los sentidos
Escribir el no-ser en el ser
Repetir eternamente callados los deseos
Ser y no-ser deseo siendo
Repetir íntimo callado
Ser para-ser por ti siendo
Ser siendo pasión deseo interno
Interno ser del no-ser para-ser
Repetir callado adentro deseo quieto
Mudez invisible del abismo
Astro interno del los sueños
Nocturno inefable de la noche
Madrugada entera por dentro quiero
Repetir callados los sentidos
Intima sedienta ilusión que nos requiere
Repetición callada de los pensamientos
Vago delirio del ser y el no-ser
Repetir callados los deseos
Poema interno íntimo de las resonancias

Thanatos
Por: Jorge Piña

Omnímoda mi presencia enseña el dolor
Enloquece mi muerte con mi rabia
Con mi furia el mundo se hace llanto
Tragedia en hecatombe es mi voz
Armagedón soy.
Apocalíptica figura que ama al destruir
Podría morir ahora y renazco en el miedo
Un dios burlón y traidor me sostiene
Y poseso de mí instaura mi don
Mi mando nunca cesa de ser odio.
Podría morir ahora y renazco en un instante
Con la convicción de ser perjurio castigo desdén
Muero eternamente y no me encuentro muerto
Yo tánatos el anticristo
La bestia ciega dios del hombre simio
Soy la inmortalidad hecha martirio
La tonada infinita del ser de la nada
El verdugo que perdona con cuatro letras
O (h) dio(s)
Amor
O (h) dio(s)

Piano en el Poema
Por: Jorge Piña

A Juan Luis Guerra y a Michael Camilo
Por continuar la saga de los Sueños y la poesía

El piano se mueve en la música
Se excita en la tecla
Pronuncia su ineluctable fervor a la voz
Se mueve en la palabra
Tono que ama su ser en el canto
Pasaje secreto del vivir
Baile que se besa es el piano
Alucinante pasión del deseo
Cuerpo en el cuerpo

Mágica página de la llovizna
Única locura del silencio
Al escribir el poema el piano es
La mano luz de los dedos
Sonido espacio hechizado

El piano
Jazz y delfín de la noche
Mujer tocada en el poema

Amor de los Cristales
Por: Jorge Piña
Ven olvido corroe los pilares del viento. En tu mapa del pasado encadena la muerte. El misterio como tu silencio huele todo. Hasta tu voz. Que es olvido. En las mañanas en que pienso oscuro. El sueño se detiene para siempre en tus ojos. Ruego que no existe me sepulta en atardeceres negros. Tu sombra la brevedad del suicidio seduce. Mi aliento es tu espalda enloquecida. Callo por no herir tu apagada tibieza al besar. Oh sombra lenta. Latido fuerte que sostiene el ser. Qué razón en estas olas viola el ocaso de tu adiós. Palabras por donde ando me arrastra al fuego. Camino irrisible que desafío en llanto. Qué verdad secreta me augura tristeza en la noche que te espero. Intuyo pudor en todo hasta en tus senos. En tu boca. Río en que se asoma el día. Me aguarda para siempre la lluvia. Soles que no imploro me callan. No pienso perturbar la paz de los cristales cuando se aman. Se besan como si fueran a morir al instante. Como muero yo cuando te dejo.

Amor por el Presente
Por: Jorge Piña

Soy instante en que poseo todo
La madeja de pensamiento que me sostiene soy
Ilusiones y sueños execrables
Mi vida presente es el tiempo
Y un pasado que me mira irrecusable
Una hora fugaz en lo nunca sido
Un minuto detenido en momentos del aquí
Todo lo que en el recuerdo presiento en el ahora
Mi ubicuo y eximio ser que es todo transcurrir
Mi locura tácita presencia que me ahoga al amanecer
Tus tarjetas postales que auguran desventuras
Todo en lo instantáneo me lo roba el sueño en la hora en que muero
Hasta tu agonía sólo inmerecida en la brevedad del deceso
Tu reloj distante vano intensamente huraño me prodiga
Qué pedazo de cristal muerdo en tu nombre
Cómo calentar tu olvido en las memorias mías
Maldecir es como presentir la muerte absorta detenida
No quieras aborrecer mi dicha en estas horas del miedo
Siempre contemplo la mano que me acaricia en tus ojos
Nadie ni el sueño quiere el presente como yo
Mi vida en el tiempo es el presente

La Poesía
Por: Jorge Piña

Al ciprés. No le dijeron. Que escribir. A esta infancia de nuestros días. Era matar el tiempo en la palabra. Que la luna. El sol. Las estrellas. Son la apuesta decisiva del lenguaje. Que la vida era un invento. Sobrepuesto al decir. Que un beso era el lugar donde se iniciaba el goce. Que la alegría era un encuentro furtivo con el otro. Que mi risa era tu risa. Que bailar proponía la eternidad. A nadie le dijeron. Que la poesía. Se hacía en la cama. Sólo nosotros descubrimos que morir era nacer de nuevo. Que tu mano era mi mano. Y que seducir. Era el deseo del sueño. Momentos de un placer inescrutable. Quizás por eso inventé un canto. Para hacerlo. Todos los días. A tu lado.

Metapoema Simultáneo
Por: Jorge Piña.

Qué estarán pensando los otros en esta fugacidad. Interdicto del instante en que me pienso incierto. Ahora cuando recuento la invención continua de un mundo de palabras y de cosas. Sobrepuesta como nunca a una existencia abominable. Qué pasará en los sitios en que mi memoria recorre pedazos de otras vidas soñadas mudas para siempre. Y en los momentos en que la brevedad del tiempo es propicia para el asombro. Abriré la puerta inasible en la que todos nos vemos. Pensando en todo y en nada. Aludiré al pasado para que justifique el olvido. Ese recuerdo de la universal memoria del día. Enunciaré imprecisos nombres de otros nombres que pasan. Y no dejan de ser huellas dobles. En la sucesión dada para las mañanas te sueño. Imágenes que transcurren en cada encuentro releo. La vastedad contada al espejo que me nombra es silencio. Cuchillos sedientos me arrojan al agua y repiten mi huida en túneles ebrios. Toda la tierra que te mira se asoma en el pensamiento cabal de todos. Como si supiera que la piedad del hombre es multiplicidad fugaz cuando habla. En tu sombra se posó la razón del tiempo. Y un misterio que no conjuro reinicia sin cesar. La simultaneidad y sucesión del pensamiento. Presiento que la realidad no es otra cosa que ubicuidad, omnipresencia y contradicción. Encuentro mutuo posible. Variedad de destinos plurales. Advierto que el deseo nos piensa. Como siempre nos piensa el sueño. Por vez primera. Y en la eternidad de las palabras. Hasta cuando perecemos.

Penumbra del Deseo (II)
Por: Jorge Piña

Tú. Vértice a partir del cual presiento la tibieza. Espera nefasta de tempestades es tu ausencia. Ahí donde los seres se advierten. En la infinita penumbra del deseo. Lugar efímero de placeres. Donde te reencuentro. Ópalo que a lo lejos brilla y no duerme. Mirando al mar. Tú. Mi yo sereno. Cuando cae la tarde. Todo se inunda de ti. Sin querer.

Eros
Por: Jorge Piña

Nací de una cópula de un orgasmo me hice ser
Tiendo a la unión cuando hablo al humor tiendo
Una ráfaga mi ternura es si suspiro
Nómbrame silencio repite me augurio en las noches eternas
Tómame mundo suplanta el dolor con mi voz
Soy el verbo andrógino ciego
Oprobio soy.
Desvarío que enloquece a la luz
Soledad desnuda de todos
Sombra prístina del viento
Éxtasis sudor mi rubor es si me lluevo
Siento más que el sueño que me sueña al temblar
Píntame de color gemelo pudor
De fuego mi pecho incinera de miedo
Angustia tormenta ruego tu olvido
Soy
Desde que me he creado
Eros


10 Metapoemas de Jorge Piña